El Instituto Nacional Electoral (INE) modificó nuevamente su imagen institucional, apenas dos semanas después de haber sustituido el rosa mexicano por el lila. Ahora, el gris será el color predominante en su identidad, bajo el argumento de reforzar los valores de neutralidad e imparcialidad que corresponden al organismo como árbitro de las contiendas electorales. La nueva paleta también contempla los colores beige, blanco y negro, y su uso será obligatorio en las oficinas y comunicaciones del Instituto.
El cambio generó observaciones al interior del propio organismo. El titular del Órgano Interno de Control, Víctor Hugo Carvente Contreras, cuestionó la premura con la que fue convocada la sesión extraordinaria y señaló diversas inconsistencias en el proyecto, entre ellas errores en numerales, códigos cromáticos y aspectos tipográficos. También pidió mayor claridad sobre los costos que implicará la modificación de la identidad institucional y su compatibilidad con los principios de austeridad, economía, eficiencia y racionalidad del gasto.
Entre los puntos señalados está la necesidad de conocer el costo estimado de implementar la nueva imagen en todo el INE, así como saber si existe un inventario de los bienes actuales y qué medidas evitarán gastos innecesarios por la sustitución de objetos únicamente para adaptarlos al nuevo diseño. También se planteó revisar la compatibilidad de la modificación con las disposiciones de austeridad y disciplina presupuestaria vigentes en el Instituto.