En los últimos años, el fenómeno global del K-pop ha impulsado a miles de jóvenes a viajar fuera del país para asistir a conciertos de sus artistas favoritos. En el caso de BTS, seguidores mexicanos han comenzado a organizar traslados internacionales, particularmente hacia países como Colombia, donde se han anunciado presentaciones.
Los costos asociados a estas experiencias incluyen boletos de avión, hospedaje y entradas a los conciertos, lo que representa un esfuerzo económico significativo para las y los fans. Ante este escenario, se vuelve relevante el papel de la planeación y la información accesible, que permita a las personas tomar decisiones responsables sobre su participación en este tipo de eventos.
Actualmente, este fenómeno refleja cómo la industria cultural trasciende fronteras y plantea nuevos retos en términos de movilidad, acceso y consumo cultural, destacando la importancia de generar condiciones que favorezcan experiencias seguras y organizadas para la ciudadanía.