El síndrome de Ekbom, también conocido como parasitosis delirante, es un trastorno psiquiátrico poco común en el que la persona está convencida de que su cuerpo se encuentra infestado de insectos, aun cuando no exista ninguna evidencia física de ello. Quienes lo padecen reportan sensaciones constantes de picazón, movimiento o mordeduras en la piel, e incluso aseguran ver insectos, lo que genera una profunda angustia emocional y puede afectar seriamente su vida cotidiana.

Este padecimiento es considerado una enfermedad rara y se presenta con mayor frecuencia en mujeres. Generalmente está relacionado con otros trastornos mentales como esquizofrenia, depresión, ansiedad, trastorno bipolar y trastorno obsesivo-compulsivo. También puede desarrollarse como consecuencia del consumo de drogas estimulantes como la cocaína y las anfetaminas, así como por enfermedades neurológicas como demencia, esclerosis múltiple, meningitis o complicaciones posteriores a cirugías cerebrales.

En muchos casos, los primeros especialistas que detectan el síndrome son los dermatólogos, ya que los pacientes acuden inicialmente por molestias en la piel. Sin embargo, al no encontrarse causas físicas, se identifica el origen psiquiátrico del trastorno.

El tratamiento requiere un abordaje integral que incluye atención psiquiátrica, una relación de confianza entre el paciente y el médico, y el uso controlado de medicamentos antipsicóticos. Los especialistas subrayan que, aunque es normal experimentar sensaciones incómodas ocasionales al pensar en insectos, estas no deben ser persistentes ni interferir con las actividades diarias, ya que cuando lo hacen pueden representar un problema de salud mental que requiere atención inmediata.