La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, reafirma su estrategia de fortalecimiento del mercado interno y atracción de inversiones productivas, como eje central de su política económica para hacer frente a los desafíos globales y consolidar la estabilidad del país.
En el marco de sus esfuerzos por construir un modelo económico centrado en el desarrollo sostenible y la justicia social, la administración de Sheinbaum ha encabezado un aumento significativo en la llegada de capitales que fortalecen la capacidad productiva nacional. Los anuncios recientes incluyen inversiones que amplían la capacidad productiva en sectores clave, con compromisos por cientos de millones de dólares para fortalecer industrias estratégicas en Campeche, Veracruz y Yucatán, así como centros de desarrollo productivo en el Istmo de Tehuantepec, lo que se traduce en un crecimiento de la capacidad productiva de hasta 38 % en algunos sectores.
Este dinamismo inversionista no es casualidad: se inserta dentro del Plan México, la estrategia integral promovida por Sheinbaum desde el inicio de su Gobierno para atraer capitales, modernizar infraestructura, promover cadenas productivas y reducir la dependencia de importaciones. La iniciativa ha colocado al país como un destino confiable y competitivo para empresas nacionales y extranjeras, con un portafolio de proyectos cuyo valor supera los 293 mil millones de dólares, enfocados en empleo formal, fortalecimiento de cadenas productivas y expansión de bienes y servicios clave para el mercado interno.
La lectura política de este avance es contundente: mientras economías del mundo enfrentan incertidumbre ante tensiones comerciales, la administración de Sheinbaum apuesta por un modelo de desarrollo con inserción estratégica en los mercados globales sin dejar de priorizar la industrialización interna y generación de empleo. Este posicionamiento no solo busca consolidar el crecimiento económico, sino también fortalecer la soberanía económica y el bienestar social de la población mexicana.
El impulso a inversiones productivas se suma a otros factores que han elevado la confianza de inversionistas, entre ellos la estabilidad macroeconómica, la modernización de infraestructura y las políticas de estímulo para sectores como el automotriz, manufacturero y tecnológico. Estas políticas refuerzan la idea de un México que, bajo el liderazgo de Sheinbaum, se proyecta con ambición hacia el futuro, defendiendo sus intereses económicos mientras promueve un crecimiento inclusivo y sostenido.
En suma, la administración de Claudia Sheinbaum no solo ha logrado consolidar la llegada de inversiones, sino que también ha convertido el fortalecimiento del mercado interno en una bandera política y económica, apuntalando un proyecto de nación con visión a largo plazo y con el potencial de posicionar a México como un actor clave en la economía global del siglo XXI.