El Senado de la República aprobó una reforma histórica al artículo 123 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos para establecer una jornada laboral máxima de 40 horas a la semana.

Con esta modificación, que fue debatida y votada en sesión plenaria, se derogó explícitamente la jornada máxima de 48 horas y se consagra un esquema laboral más equitativo y orientado al bienestar de las y los trabajadores.

La iniciativa, impulsada por legisladores de diversas fuerzas políticas, fue aprobada con amplia mayoría de votos en la Cámara alta del Congreso. Tras la votación, se destacó que el cambio responde a las demandas sociales de modernización de las condiciones laborales y de conciliación entre vida familiar y trabajo.

La reforma plantea que el ajuste de la jornada laboral se implementará de manera progresiva y con lineamientos específicos para su instrumentación en distintos sectores productivos, respetando los derechos laborales ya adquiridos.

Este cambio constitucional posiciona a México entre los países que han reducido su jornada laboral en pos de mejorar la calidad de vida de la población trabajadora, un objetivo que ha sido objeto de discusión en distintos foros sociales y académicos durante los últimos años.

De acuerdo con la propuesta, el ajuste de horas tiene como propósito aumentar la productividad sin sacrificar la estabilidad económica de los trabajadores ni de las empresas, e incluye mecanismos para evaluar su impacto después de su entrada en vigor.

El dictamen aprobado será remitido a la Cámara de Diputados para continuar con su proceso legislativo antes de convertirse en ley vigente.