El secretario de Gobierno de la Ciudad de México habitaba un inmueble que pertenece a la Fundación Antonio Haghenbeck, según fuentes consultadas por este medio.
La propiedad, ubicada dentro del territorio capitalino, fue reportada como usada por el funcionario, aunque su carácter y la forma en que se gestionó su ocupación han generado cuestionamientos sobre la legalidad y transparencia del uso de bienes vinculados con organizaciones civiles.
La noticia ha motivado análisis sobre la relación entre autoridades y fundaciones, así como el uso de propiedades con fines habitacionales por parte de funcionarios públicos.