De acuerdo con un informe del Banco Mundial, México y Brasil se colocaron como los países de América Latina donde más creció la clase media en los últimos seis años. En el caso mexicano, el avance coincide con el periodo de gobierno de la llamada Cuarta Transformación.
La clase media en México pasó de representar el 31.3% de la población en 2019 al 39.3% en 2024, lo que implica un crecimiento de ocho puntos porcentuales en un contexto regional marcado por la desaceleración económica, la pandemia y el aumento de la desigualdad en varios países del continente.
El mismo informe señala que la pobreza se redujo en 13% durante el mismo periodo, un dato que contrasta con las advertencias de sectores críticos que, desde el inicio del sexenio, pronosticaban un deterioro sostenido de las condiciones sociales.
Si bien el crecimiento de la clase media no puede atribuirse a un solo factor, analistas coinciden en que el aumento del salario mínimo, la expansión de los programas sociales y la estabilidad macroeconómica jugaron un papel relevante. Estas políticas, impulsadas por el actual partido en el poder, han sido duramente cuestionadas por la oposición, que las califica de asistencialistas y poco sostenibles.
No obstante, los números sugieren que, al menos en términos de movilidad social, los resultados han sido distintos a los anticipados por los detractores del proyecto gubernamental. En un entorno internacional adverso, México logró avanzar donde otros países retrocedieron.
Aun así, el crecimiento de la clase media plantea nuevos desafíos. Especialistas advierten que la consolidación de este sector dependerá de la calidad del empleo, el acceso a servicios de salud, educación y vivienda, así como de la capacidad del Estado para mantener políticas redistributivas sin comprometer las finanzas públicas.
El informe del Banco Mundial no absuelve al gobierno de sus pendientes, pero sí obliga a matizar el discurso del fracaso que ha dominado buena parte del debate político. En los hechos, los indicadores sociales muestran que el país no solo resistió, sino que avanzó, dejando claro que el verdadero reto será sostener y profundizar estos resultados más allá del discurso y de los ciclos electorales.