Durante prácticamente dos semestres, Sisley Fernanda Gómez alertó que era víctima de bullying en su escuela, el Centro de Estudios Tecnológicos, Industriales y de Servicios (CETIS) 56, ubicado en la alcaldía Gustavo A. Madero, sin embargo, ninguna autoridad intervino, ahora, la joven, de 18 años, sufre un problema neuronal debido a los golpes que le propinó otra estudiante.
En un video se alcanza a ver cómo otra alumna comienza a darle puñetazos en el rostro, la tira al piso, luego ambas se vuelven a levantar y la vuelve a agredir; nuevamente la tira y azota su cabeza contra el piso.

“Traté de tapar mi cara con mis brazos, me sigo sintiendo mal, me duele mi cabeza, mi ojo, me dan dolores a veces en la cabeza” – Sisley Fernanda.

Adriana Campos, madre de Sisley, dice que se le informó la situación a la orientadora:

“Ella comenta que las niñas la molestaban en el aspecto de decirle burra, la empezaron a molestar, que la empujaban y ella trataba de no hacerles caso, mi esposo iba a informarle a la orientadora desde el cuarto semestre de que estas niñas la molestaban, la orientadora nunca hizo nada”

Según su familia, inicialmente les dijeron que presentaba un esguince cervical grado tres, tabique nasal desviado, así como un fuerte golpe en el ojo; sin embargo, tras realizarle varios estudios, determinaron que la situación era más delicada, pues presentaba convulsiones.

La familia de Sisley presentó una queja ante la SEP y una denuncia por las lesiones ante la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México.

Raúl Gómez, padre de Sisley, asegura que las autoridades educativas debieron haber hecho algo desde un inicio.

“Desde un inicio que yo estuve yendo cuando era solo agresión verbal, debía haber hecho algo, para cosas insignificantes, como una playera, un suéter, si la suspenden, pero para este tipo de agresiones, es lo que yo quería hablar con el director”
La familia detectó que Jimena, hermana de Sisley Fernanda, quien también acudía al mismo plantel, comenzó a ser grabada con celulares por parte de las estudiantes que cometieron la agresión.

Por seguridad, la familia decidió que las hermanas ya no acudieran más a clases.