En un extraordinario fenómeno astronómico, un eclipse lunar total se vivió en la madrugada del 3 de marzo de 2026, pintando el cielo nocturno con tonos rojizos —lo que se conoce popularmente como una “Luna de Sangre”. Este evento fue visible sin necesidad de instrumentos desde América, el océano Pacífico, el este de Asia y partes de Australia, convirtiéndose en uno de los espectáculos celestes más destacados del año.

El fenómeno ocurrió cuando la Tierra se colocó exactamente entre el Sol y la Luna durante la fase de luna llena, proyectando su sombra completa sobre la superficie lunar. Durante aproximadamente una hora, la Luna estuvo sumergida en la zona de sombra más oscura (umbra), adoptando un tono rojo intenso provocado por la refracción de la luz solar a través de la atmósfera terrestre.

En el caso de México, el eclipse comenzó en la madrugada y pudo observarse claramente sin utilizar telescopios ni filtros especiales, aunque la intensidad del color rojizo dependió de las condiciones atmosféricas locales. Su visibilidad fue amplia en distintas zonas del continente americano, generando gran interés entre aficionados y astrónomos amateurs.