El expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, rechazó ofrecer una disculpa pública luego de la difusión de un video con contenido considerado racista, en el que se hace referencia al exmandatario Barack Obama. La grabación generó una fuerte reacción en redes sociales y en distintos sectores políticos, que calificaron el mensaje como ofensivo y divisivo.

Ante la controversia, Trump minimizó el impacto del material y aseguró que no considera necesario retractarse. La postura fue cuestionada por líderes demócratas y organizaciones civiles, quienes señalaron que este tipo de discursos contribuyen a normalizar expresiones de discriminación y polarización social, especialmente en un contexto político ya tenso en Estados Unidos.

Especialistas en comunicación política advierten que la negativa a disculparse forma parte de una estrategia recurrente del exmandatario, quien suele capitalizar la confrontación mediática para mantener presencia pública y movilizar a su base de simpatizantes. Datos de encuestas recientes muestran que el discurso de Trump continúa generando respaldo entre un sector del electorado, al tiempo que profundiza el rechazo en otros grupos.

El episodio se suma a una larga lista de controversias que han marcado la trayectoria política de Trump, particularmente en temas relacionados con el racismo y el lenguaje político, los cuales han sido objeto de debate tanto a nivel nacional como internacional.