La situación de más de mil perros y gatos que habitaban el Refugio Franciscano, ubicado en la alcaldía Cuajimalpa, Ciudad de México, ha generado alarma entre colectivos animalistas y defensores de los derechos de los animales, luego de que una resolución judicial ordenara el desalojo del predio donde operó el albergue durante varias décadas.

El operativo de desocupación fue llevado a cabo por elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) durante la madrugada del 11 de diciembre, como resultado de un fallo judicial que otorgó la posesión del terreno a la Fundación Antonio Haghenbeck y de la Lama, tras una demanda de recuperación del inmueble.

Desde que se dio a conocer el desalojo, el Refugio Franciscano y diversas organizaciones animalistas han manifestado públicamente su temor por el destino de los animales, señalando la urgencia de garantizar su bienestar, continuidad en tratamientos médicos y condiciones adecuadas de cuidado.

Refugio Franciscano acusa falta de interés por la salud de los animales

A través de un comunicado difundido en redes sociales, los responsables del Refugio Franciscano denunciaron que, hasta el momento, la fundación que ahora administra el predio no ha establecido contacto para conocer el estado de salud de los perros y gatos que permanecen en el lugar.

Según señalaron, no se ha solicitado información sobre tratamientos médicos en curso, animales medicados, esterilizaciones programadas ni protocolos especiales, incluyendo procesos de rehabilitación para animales con necesidades específicas.

También advirtieron que la interrupción de las rutinas diarias, como horarios de alimentación y paseos, ha generado estrés significativo en los perros, quienes resienten la ausencia de sus cuidadores habituales.

En el mismo mensaje, indicaron que la veterinaria del refugio permanece fuera del inmueble con la intención de revisar a los animales y entregar información detallada sobre el estado de salud de cada uno a los nuevos responsables, sin que hasta ahora se le haya permitido el acceso.

Uno de los puntos que más preocupa a los exadministradores es la situación de los gatos, quienes se encuentran en una gatera cuya ubicación, aseguran, no ha sido verificada por la nueva administración del predio. “Probablemente ni siquiera saben si hay gatos o dónde se encuentran”, señalaron.

“Necesitamos garantizar de manera inmediata la seguridad y el bienestar de todos los animales. Es indispensable que se nos permita el acceso para poder atenderlos adecuadamente”, concluye el comunicado.

Temor a posibles sacrificios

En pronunciamientos previos, los responsables del refugio expresaron su preocupación de que algunos animales puedan ser sacrificados, bajo el argumento de enfermedades, edad avanzada o deterioro físico. Aseguran que, aunque existen perros y gatos con discapacidades o de edad mayor, ninguna de estas condiciones justifica su muerte.

También señalaron que la Fundación Antonio Haghenbeck y de la Lama habría rechazado la construcción de un nuevo albergue en un terreno previamente donado, priorizando —según su versión— un proyecto de desarrollo inmobiliario, lo que incrementa la incertidumbre sobre el futuro de los animales.

Respuesta de la Fundación Haghenbeck

Por su parte, la Fundación Antonio Haghenbeck y de la Lama informó que, por orden judicial, los animales deberán permanecer en el predio por el momento. Indicaron que ahora es su responsabilidad mejorar las condiciones de vida de los perros y gatos que ahí se encuentran.

“La fundación tiene una gran responsabilidad y todos estamos vigilando que se cumpla”, señalaron en un posicionamiento público.

La presidenta de la fundación, Carmela Rivero, aseguró que su intención es proteger la vida de los animales y, en la medida de lo posible, elevar su calidad de vida. No obstante, la fundación también difundió en redes sociales videos donde denuncia un supuesto deterioro de las instalaciones del refugio, lo que ha generado posturas encontradas entre activistas y defensores de los animales.

El caso continúa generando atención pública, mientras organizaciones y ciudadanos exigen transparencia, supervisión y garantías reales para la protección de los animales que permanecen en el lugar.