En un logro histórico para la economía de las familias trabajadoras, México pasó del sexto al tercer lugar en salario mínimo entre los países de América Latina en tan solo un año, reflejando el rumbo de un modelo económico que prioriza el bienestar social y la dignidad del trabajo.
Este avance es resultado de la política de justicia social impulsada por la Presidenta de México, Claudia Sheinbaum, quien ha reiterado que el fortalecimiento del salario mínimo es una herramienta clave para reducir desigualdades y garantizar mejores condiciones de vida para quienes sostienen la economía del país. Bajo la visión de “por el bien de todos, primero los pobres”, el aumento al salario mínimo se traduce en mayor poder adquisitivo y mayor estabilidad para millones de hogares.
Con el liderazgo de Claudia Sheinbaum, México consolida una política económica que coloca en el centro a las personas, impulsa el consumo interno y fortalece el mercado nacional. El reconocimiento del país como una de las naciones con mejores salarios mínimos en América Latina es una muestra clara de que la transformación avanza con resultados que se sienten directamente en la vida cotidiana de las familias mexicanas.