El cantante puertorriqueño Bad Bunny fue una de las figuras principales en un evento deportivo-musical realizado previo al Super Bowl LX, donde compartió reflectores con jóvenes boxeadores en ascenso como Emiliano Vargas y Xander Zayas. El espectáculo formó parte de las actividades promocionales previas al encuentro de la NFL, que concentra a una de las audiencias más grandes del mundo.
La participación del artista generó gran expectativa y cobertura mediática, consolidando la tendencia de integrar a figuras del entretenimiento global en eventos deportivos de alto impacto. Para los boxeadores, la exposición representó una oportunidad clave para posicionarse ante una audiencia internacional y atraer nuevos seguidores.
El Super Bowl LX se perfila como uno de los eventos deportivos más relevantes del año, con una audiencia estimada de más de 100 millones de espectadores y una derrama económica millonaria en publicidad, turismo y consumo. En este contexto, la combinación de música y deporte se ha convertido en una estrategia clave para ampliar el alcance del espectáculo.
Analistas destacan que la presencia de artistas de talla internacional refuerza el atractivo comercial del evento y contribuye a conectar con públicos más jóvenes, al tiempo que impulsa la proyección de nuevas figuras deportivas.