Durante siglos, diversas expresiones de la religiosidad popular reflejaron la manera en que las comunidades buscaban afrontar la muerte y fortalecer su fe. Entre ellas destacó la práctica de rifar el alma, una tradición documentada en distintas regiones de México con el propósito simbólico de ayudar a las personas a evitar el purgatorio mediante actos de devoción y solidaridad.

Especialistas explican que estas rifas se realizaban con fines religiosos y comunitarios, integrando a la población en actividades que reforzaban las creencias de la época. Actualmente, investigadores e instituciones dedicadas a la preservación del patrimonio cultural impulsan el estudio y difusión de estas prácticas como parte de la memoria histórica del país, contribuyendo a comprender la evolución de las tradiciones mexicanas.